ANDROPAUSIA MASCULINA – 1° PARTE

  • Por: MD Latino
  • noviembre 19, 2015
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ANDROPAUSIA MASCULINA – 1° PARTE

POR ICADE Internacional – Director General: Fernando Antonio Mella Herrera (Chile), Prof. Educación Física, Entrenador Personal, Advanced Bodybuilding and Fitness Trainer Specialist by IFBB Academy Víctor Barrios, Dr. Marcelo Esteban Gómez – Médico (Argentina), Médico Especialista en Medicina del Deporte, Médico Especialista en Biomecánica y Fisiología Deportiva, Médico Especialista en Endocrino-Farmacología y Suplementación Deportiva, Médico Especialista en Traumatología y Ortopedia

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ANDROPAUSIA MASCULINA – 1° PARTE

A medida que pasa el tiempo, notamos que nuestro rendimiento en general decae, y muchas veces atribuimos esta sensación de decaimiento, desgano y falta de interés, a factores externos e internos como son la presión del trabajo, la mala alimentación, los problemas relacionados con la convivencia y muchos más.

Si bien es cierto que estos factores, que generalmente llamamos “Stress”, contribuye, y mucho a la situación descripta, también muchas veces nos encontramos con que a pesar de alimentarnos correctamente, descansar lo suficiente y tener una vida sin grandes sobresaltos, nuestro rendimiento no es el mismo que el de hace algunos años atrás.

Lógicamente se podrá argumentar que el paso del tiempo es implacable y que tarde o temprano llegara el momento en que uno deberá aceptar que está envejeciendo y de esta manera resignarse a observar como decae nuestro rendimiento psico-fisico.

En la búsqueda de las causas por la cual envejecemos, han surgido numerosas teorías que tratan de explicarnos de que manera nuestro organismo regula la renovación de tejidos, y como estos son agredidos y lesionados en forma sistemática por diversos agentes externos e internos.

Si un tejido no permanece constante a lo largo de los años, es porque cada célula especializada “vive” cierta cantidad tiempo. De tal forma que si esta célula que ha cumplido un ciclo de tiempo no fuese reemplazada, la población celular a la cual pertenece comenzaría a disminuir y esto provocaría la pérdida de un número importante de elementos que una vez que alcancen un número crítico, podrían poner en peligro el funcionamiento del órgano en cuestión. Tal es el caso de las neuronas, las que según el saber popular, no tendrían capacidad de auto-regenerarse y esto provocaría en algunos casos la perdida de funciones tales como la memoria, la capacidad de concentración y en casos extremos la demencia senil. Hoy se sabe que existe regeneración de neuronas pero que la velocidad con la cual se forman es demasiado lenta como para compensar la pérdida y el balance final sería el de la disminución neta de la población en cuestión.

Pero este no es el modelo que adoptan todos los órganos o tipos celulares. Un glóbulo rojo es capaz de vivir 120 días. En este lapso de tiempo, la medula ósea necesita reponer aquellos glóbulos que perecen y esta función es de primordial importancia para mantener un hematocrito normal.

Ahora bien, como funciona básicamente este tipo de reposición de tejidos o células especializadas?

Básicamente por el principio de división celular o Mitosis. Esto quiere decir en pocas palabras que de una célula madre, se generan por división exacta, dos células hijas con iguales características.

Ahora, lo que deberíamos preguntarnos es como hace el organismo para conocer las necesidades de reposición o crecimiento a lo largo de las diferentes etapas de un individuo desde que nace hasta que muere.

Evidentemente deben existir sistemas de retroalimentación que informan de la necesidad de generar más elementos celulares como así también es cierto que existen mecanismos genéticos que codifican la muerte celular, lo que hoy se conoce como APOPTOSIS (muerte celular programada).

Es evidente que este complejo sistema de renovación de tejidos necesita tener una conexión precisa de lo que sucede en el órgano o tejido en cuestión y con el organismo como un todo.

Gran parte de esta función es llevada a cabo por el sistema endocrino, por intermedio de las diversas hormonas conocidas.

Llegamos entonces al siguiente punto:

  1. Para poder renovar tejidos y en un intento de seguir biológicamente más “jóvenes” necesitamos poner a funcionar la maquinaria que permita llevar a cabo la reposición celular (mitosis)
  2. Necesitamos tener un sistema de mensajería eficiente que comunique a las diversas partes lo que está sucediendo y las necesidades propias del momento (hormonas en niveles normales)

El punto es que a partir de los 35 años, el hombre comienza a decaer en sus niveles hormonales de Testosterona, hormona responsable de los caracteres sexuales secundarios masculinos: Tipo de masa muscular, tipo de distribución de la grasa corporal, tipo de vello sexual, tipo de voz, tipo de masa ósea, etc.

Los valores normales para un adulto sano son los siguientes

Limites
Testosterona Total (TT) 300 a 1100 ng/dl
Testosterona Libre (TL) 50 a 210 pg/ml
Dihidrotestosterona (DT) 27 a 75 ng/dl

 

La mayoría de los niveles hormonales de los adultos de más de 35 años, estará más cerca del piso de TT que del techo, cuando no es que está por debajo del límite inferior.

Es posible pensar entonces que si modificamos los niveles hormonales, para situarnos en un punto más cercano al techo del límite superior considerado normal, podríamos en cierta forma, mejorar algunas cuestiones que tienen que ver con el rendimiento físico, y en definitiva con la longevidad?

Hasta el momento, no hay respuesta concreta que permita afirmar esto, pero lo cierto es que es esperable ver una mejora en todo aquello que tiene que ver con los caracteres sexuales secundarios masculinos.

De hecho, el mundo culturista profesional está lleno de ejemplos de personas de avanzada edad, que han logrado de alguna forma enlentecer el envejecimiento hasta niveles asombrosos, como por ejemplo culturistas de más de 60 años en una performance física envidiable para un joven de 30.

No quiero decir con esto que hay que volcarse en forma masiva al consumo de esteroides anabólicos para ser siempre jóvenes. Existen riesgos sobre su abuso como en cualquier orden de la vida.

Pero es tentador pensar que si me mantengo dentro de los valores normales de testosterona, sin superar el límite considerado normal. Podría colaborar para que mi sistema de mensajería permita llevar a cabo una correcta reposición de aquellas poblaciones celulares que inevitablemente comienza a decaer en número y calidad.

Para finalizar, así como un diabético necesita de la insulina, como un parkinsoniano necesita de la Dopamina, podríamos considerar a la testosterona como necesaria para mantenernos más fuertes, con apariencia más joven y con niveles psicofísicos similares a los de un adulto joven.

Quizás en un futuro no muy lejano, se pueda regular todos los niveles hormonales de manera tal que podamos prolongar la calidad de vida y hacer que nuestra vejez sea corta pero nuestro envejecimiento sea lo más largo posible.

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